Tanto si se practica deporte como si no se practica, estos valores de la deportividad los podemos aplicar en casa con la familia, en la escuela con compañeros y maestros y en el barrio o la ciudad con nuestros vecinos. Estos valores nos pueden hacer más felices, mejores personas y mejores ciudadanos.
El deporte nos enseña el valor del esfuerzo, la perseverancia y la autoconfianza, nos educa en el respeto y la cortesía y nos acostumbra a obrar con equidad y honradez. Deportividad también significa trabajo en equipo y actuar con responsabilidad y total compromiso con los proyectos colectivos. Y el deporte, finalmente, se ha convertido en un lenguaje universal, un referente común a personas y pueblos de culturas muy diversas, y, como tal, puede ser un elemento de fomento de la fraternidad, la igualdad y la justicia que supera diferencias y rompe prejuicios y estereotipos.
Para el club y la fundación que presido es un gran privilegio contribuir a que este mensaje de la deportividad llegue a las aulas de los centros docentes de tantos países de todo el mundo.
Esperamos que Juégala os resulte ameno y que sea de gran utilidad para toda la comunidad educativa. |